Saturday, August 05, 2006

Bella Stronza (Parte 1)

Cielo despejado, un poco de viento frío pero mucho sol y un dolor de cabeza extremo: un clima que simulaba un diciembre incrustado en la mitad del año. Joaquín andaba con el paso que acaricia dolorosamente al cemento, mientras que su mente divagaba entre la mezcolanza de recuerdos, entre el sudor y una sensación de alcohol añejo que sentía en su garganta.

-¿En qué momento se me ocurrió que yo anoche tenía que salir de mi apartamento a tomarme unas birras?

Martes, ya casi eran las ocho de la mañana y "piyo" aparecía en ese momento por la casa de su familia, cosa no muy habitual. Tres meses sin visitarlos y ahora aparece a desyunar casi sin decir una palabra.

-¡Hermanito! (un par de abracitos a sus piernas, pues hasta ahí llegaban los pequños brazos de Tita y Pía)
-¡Piyo!
-¿Piyo? ¿Qué hacés aquí?

-¿No tengo derecho de venir a visitarlas?

En realidad Ana sabía que algo no andaba bien, Piyo no acostumbra visitarlas muy seguido a menos de que tenga alguna de sus crisis existenciales cíclicas o que estuviera tomando cerca de la casa y necesite un lugar dónde dormir...

-Vamos al cuarto Piyo, tenés cara de sueño.

Joaquín se sentía extraño en aquella casa casi olvidada por su vida, aquellas paredes que lo hicieron crecer despacio y de golpe después, con la lentitud de un hogar consolidado y contradictorio, pero además con la brusquedad del abandono.

La sala está diferente, los muebles más deteriorados de la cuenta por el uso poco común que sus hemanitas le han dado, la pared del baño que da a la sala está más húmedad que antes (tiene más musgo). Lo único que parece estar tal y como lo recordaba es el reloj de pared con el paisaje de un río, que cuelga sobre el sofá más grande, ese que ha marcado la misma hora desde que era niño, desde que era felizmente inconsciente, desde que se perdía en las piedras de ese paisaje para despertarse con el olor a café recién chorreado y pan tostado, la voz de su madre y el refugio cálido contra la lluvia...

La habitación de su hermana mayor estaba como siempre, un poco de ropa por aquí, algún cenicero por allá, el ropero viejo de la abuela lleno de calcomanías y muchos dibujos de "Garfield" en la pared. Lo de siempre.

Se desplomó casi como hoja seca sobre la cama destendida, digo casi porque se dejó caer pero la resistencia del viento lo hizo descender lentamente para rematarlo con un golpe seco sobre la almohada. Su hermana se sentó en el borde.

-¿Qué pasa Joaquín?

"Joaquín", ella le dijo Joaquín, como cuando está hablando de algo muy serio...

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-¡No los recojás!!!
-Pero hay que hacerlo, no podemos dejar los vidrios aquí.

-Hijos de Puta!, Tienen que recoger eso o llamo a la policía... ¿Ven? ahí está, o los recogen o... ¡Señor, vealos!
-¡Haganme el favor y recogen esos pedazos de botella!

-No recogemos ni mierda!!!- Decía ella con didficultad, de cuclillas en el piso, de cara a la pared externa del bar- No tenemos que recoger nada!!!
-Ya, tranquila, recojamos esto- le decía Joaquínb mientras la abrazaba en un intento de retenerle los brazos para evitar que se los llevaran presos-, tranquila, yo los recojo...
-No, no recogemos ni mierda!!! Ni MIerda!!!

-No me señale!!!- gritó el policía golpeando la mano de ella

-Mae tranquilo!!!!, No provoque!!!- Joaquín se dió cuenta de que estaba alterado y que las circunstancias no lo favorecían, no era el momento de terminar en la delegación, así que se volvió a ella y trató de convencerla de recoger los vidrios de la botella que quebraron en la acera.
-Echemoslos en tu bulto, no tenés nada en él. ¿Ves? estos no son vidrios, son diamantes, son nuestro tesoro más preciado... Jajaja...

Mientras recogía los vidrios como si fuera arena, mientras ella enterraba sus manos entre esa montaña cortante, se reía disfrutando de esa fantasía de diamantes y lo miraba, de cuclillas y finalmente sonreía acercando su boca...
-¡Qué suerte haberte encontrado hoy!
-Estás loca...

Un beso, más vidrios, las manos cortadas...
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2 comments:

mbb said...

no se que decir, me has dejado sin palabras, solo aplausos describirian lo que siento, necesito terminar de leer este cuento, vos si que sabes como hacer para dejarme con intriga...

C. Del Valle said...

Gracias,
ya casi me acuerdo de la segunda parte...
Saludos,
C D V